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martes, 28 de julio de 2009

los verbos y la narración

Esta es una información importante: Ahora que estamos narrando necesitamos identificar el modo en el que estamos usando nuestros verbos.

Aspectos formales de la narrativa
Los tiempos verbales

Técnicas para la creación de una atmósfera en base a los tiempos verbales; coherencia de los tiempos verbales; adecuación de los tiempos verbales al propósito del autor.
Las ciencias humanísticas constantemente investigan la forma de traducir al lenguaje natural lo que ocurre a nuestro alrededor. Como ciencia humanística, la lingüística ha conceptualizado su área de estudio, el lenguaje, proveyéndonos de herramientas para definir los múltiples e insospechados eventos que ocurren cuando construimos una frase o simplemente emitimos un sonido.
Una de las facetas más notables de esta conceptualización, que nos ha llegado directamente de la experiencia vivencial cotidiana y que conocemos, en sus aristas más comunes, la mayoría de nosotros, es el asunto de los tiempos verbales. Es un aspecto sencillo del manejo del idioma porque se refiere principalmente al pasado, el presente y el futuro, tres instancias de la realidad con las cuales estamos en diario contacto al recordar los eventos acontecidos, comentar lo que está ocurriendo o prever lo que haremos. Aunque la lingüística subdivide el pasado, el presente y el futuro en varias categorías de acuerdo a la forma verbal que se utilice, trataremos de ser menos técnicos y centrarnos en la estructura misma del tiempo tal como le conocemos.
El tiempo más usado en la narrativa es el pasado y todas sus variantes. Esto se debe, sencillamente, a que las personas solemos decirlo casi todo en pasado. Cuando niños, al describir el juego que nos aprestamos a emprender, declaramos: Yo tenía una casa y tú venías a visitarme. Y aun cuando comentamos algo sobre una persona que conocemos, solemos expresar cosas como: Él se llamaba Joaquín; aun en el caso de que sepamos que la persona mencionada sigue viva, lo que obligaría a usar el tiempo presente. Lo que influye en nuestra forma de hablar para que esto sea así es la característica misma del tiempo: no sabemos qué es exactamente, pero sí cómo medirlo, y que lo único cierto, lo único de lo cual tenemos claro conocimiento, es lo que ya ha pasado, pues el presente es una fracción infinitesimal de tiempo y el futuro no es aún una cosa concreta.
En narrativa, el manejo de estas características tan especiales del tiempo tiene una utilidad concreta: la creación de una atmósfera en la cual se desenvuelven los personajes. Con el pasado como principal forma de exponer lo narrado, los matices vienen dados por la forma de usar los participios y demás formas verbales correspondientes al tiempo pasado. El presente y el futuro tienen usos más particulares y algunos requieren de un conocimiento profundo del idioma y de las peculiaridades de cada tiempo verbal.
La atmósfera mencionada más arriba no es más que la unión de las condiciones que afectan directa o indirectamente a los personajes de lo narrado. La descripción del escenario, los diálogos de los personajes y comentarios sobre coordenadas temporales y geográficas forman parte de la creación de una atmósfera. Más solapados, los tiempos verbales tienen la responsabilidad de situar al lector en los parámetros propios de la historia, como la lejanía cronológica de lo narrado o el estado de ánimo de los participantes en los hechos.
Podemos distinguir dos estilos principales en el manejo del pasado. El primero es el que refleja el empleo normal del idioma cotidiano, el segundo es el que da la idea de un pasado muy lejano en el tiempo. Tanto uno como el otro pueden estar matizados por la manera de usar los verbos, pero es común encontrar, en el segundo caso, que la narración reciba un matiz nostálgico gracias al manejo de los tiempos verbales.
Como un ejemplo del primer caso podemos citar este párrafo de Rayuela, de Julio Cortázar (p. 285):
Ahí nomás se apareció Remorino con un anciano que parecía bastante asustado, y que al reconocer al administrador lo saludó con una especie de reverencia.
Obsérvese que esta acción podría haber ocurrido hace muy poco tiempo o hace muchos años; en cualquier caso, el manejo del pasado es llano y no se complica; simplemente se narra un hecho que ya ocurrió, ergo, está en el pasado.
Existen formas más elaboradas de usar el pasado y tienen propósitos específicos. Por lo general, se valen de la combinación de dos o tres verbos para darle mayor profundidad a la frase. Esta forma de construir la oración generalmente anexa, al verbo que define la acción en sí, los verbos estar, haber o parecer a modo de auxiliares. Una forma sencilla de usar el pasado podría ser esta: Rogelio llegó a la estación dos horas después. Pero podemos darle diferentes matices escribiéndola de alguna de estas maneras:
Rogelio estaba llegando dos horas tarde a la estación.
Rogelio había llegado a la estación dos horas después.
Rogelio parecía haber llegado a la estación dos horas después.
Los tres ejemplos pertenecen al pasado, pero se distinguen tres formas distintas de este tiempo. En el primer caso, la frase indica que el pasado es muy reciente, casi galopando sobre el presente. En el segundo caso se trata del mismo pasado que conocemos, pero matizado de tal manera que el tiempo verbal pareciera diferir la acción hacia un pasado más remoto de lo normal. Este segundo caso es muy usual cuando la narración requiere un toque nostálgico y se le ve mucho en varios pasajes de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. En el tercer caso se plantea la posibilidad —aunque no la certeza— de que el personaje haya realizado determinada acción.
Al no ser no más que un instante, el presente es un poco más peculiar. Suele usarse la narración en presente cuando se desea dar a la narración un equilibrio entre lo que se está narrando, el tiempo de lo narrado y el tiempo del lector, quien se ve de esta manera más relacionado con la acción. El uso más fácil de recordar de la narración en presente es, ni más ni menos, las narraciones históricas. Suele leerse en estos textos frases como: Los soldados dan la vuelta a la plaza y toman como rehenes a los oficiales del bando enemigo. Aunque el hecho en realidad haya ocurrido hace mucho tiempo, la narración en presente involucra directamente al lector.
En la narrativa el fin es el mismo, y nos atrevemos a decir que el efecto es más interesante para el lector, pues éste entiende que lo narrado es por lo regular un hecho imaginado por el autor. Un ejemplo claro de esto lo encontramos en Unos zapatos, cuento breve de Gabriel Jiménez Emán que aparece en el libro Los dientes de Raquel (p. 39):
Es la historia de un par de zapatos de cuero marrón oscuro y lustroso número 40. Mario se va a dormir frecuentemente a las 11:30 y los deja bajo la cama.
El zapato derecho espera que Mario se duerma y luego trata de despertar al zapato izquierdo, que siempre permanece inmóvil. Después camina solo por toda la habitación, y si la puerta está abierta sale a caminar entre los árboles, a tomar el aire o a ver las estrellas. Muy pronto se aburre de andar solo y piensa en el zapato izquierdo, el perfecto compañero para sus andanzas nocturnas.
Pasan los días y el zapato derecho sigue insistiendo en despertar al zapato izquierdo, y un día, por fin, lo logra. Se explica por eso que Mario se despertara una mañana y no encontrara a sus zapatos nunca más.
La narración en futuro es menos usual y requiere de un manejo más profundo de las conjugaciones. Aunque solemos leer diálogos de personajes donde éstos declaran lo que tienen pensado hacer algún tiempo más tarde, la narración en sí de un hecho que aún no ha ocurrido encierra una mayor dificultad porque el escritor debe hacer que coincida el tiempo del verbo con las circunstancias que permiten predecir lo que está por venir.
En cualquier caso, el manejo de los tiempos verbales depende principalmente de la intención que tenga el autor para con el hecho narrado. Después de definir el curso de la historia y los personajes principales que participarán en ella, es la forma como se usarán los verbos lo que normalmente sigue en el orden de prioridades. Los tiempos verbales, salvo en casos muy especiales, deben seguir una misma línea y concordar unos con otros para dar a la narración un tono creíble.
tomado de:http://www.letralia.com/jgomez/ensayo/aspectos/02.htm

miércoles, 17 de junio de 2009

TIPOS DE PARRAFO

Al escribir una crónica lo primero que descubrimos es que necesitamos recursos descriptivos, narrativos, introductorios, en fin. Es importante entender que para realizar textos narrativos la elaboración de párrafos es esencial. Aquí tenemos una clasificación , con ejemplos, de algunos tipos de párrafos
PARRAFO INICIAL
Es un aeropuerto pequeño, o, si todos los aeropuertos son realmente iguales, éste es de provincia. Se nota en el silencio de los corredores, resistente a pesar de la cantidad de viajeros que bajamos del vuelo “proveniente de la ciudad de México”. Así lo anuncia el altoparlante en un volumen que aumenta la sensación de silencio. Un termómetro gigante avisa: “42 grados”.
En la calma chicha no había lugar para el policía que examina a los viajeros y ahora me llama a mí. Pero ahí está, mira mi pasaporte uruguayo, ya debidamente sellado en la capital, y pregunta, seco:
-¿Qué lo trae por acá?
Lo observo mientras pienso: esto nunca me lo habían preguntado antes, en los Estados Unidos sí, es cierto (“Why you came in America?”), pero no en México. Trato de imaginar por qué me lo pregunta. Mientras tanto, explico que vengo a un Encuentro de Escritores, “Literatura en el Bravo” se llama, y después voy a la Feria del Libro de Chihuahua, de septiembre 2007 -pero ya mis explicaciones son inútiles, el policía me identificó y soy un personaje confiable: “Adelante, bienvenido a Ciudad Juárez”, y agrega: “Señor”. (CRÓNICA DE CIUDAD JUÁREZ . Alfredo Fressia)


PARRAFO FINAL
El último día que lo vio en su consultorio de Cartagena de Indias, recuerda que el único diente que le faltaba a García Márquez era la muela del juicio. Pero aquella primera tarde de 1991, en su consultorio de Bocagrande, Gabriel García Márquez tenía una caries y el doctor Gazabón había decidido operar: le inyectó anestesia local, le extrajo un molar, suturó la herida, y tiempo después colocó un implante en su lugar. Según él, García Márquez nunca se quejó. Sin embargo, desde esa primera cita hubo una pérdida. En la historia de la literatura, sucede siempre: Homero fue ciego, a Cervantes le fallaba un brazo, García Márquez tenía caries.

El hilo dental es más importante que el cepillo me advirtió el doctor Gazabón. Por Por Julio Villanueva Chang. GARCIA MARQUEZ VA AL DENTISTA


PARRAFO DESCRIPTIVO
Desde aquel día en que la desgracia se metió en sus vidas, toda la familia Melo Yela soñó con este funeral. Están reunidos alrededor de dos pequeños ataúdes de madera. Cuatro cirios iluminan la penumbra de la pequeña casa campesina, donde los abuelos, los niños, y los amigos se han congregado para el velorio. Es la noche del 24 de noviembre y decenas de vecinos de la vereda El Águila, en La Dorada (Putumayo), llegan a acompañarlos.

En el centro de la sala están los dos cofres, sobre una mesa pulcramente decorada con un mantel sobre el que cae un velo blanco. En la estrecha sala se va reuniendo una veintena de personas. En el corredor y junto a la ventana, unas 30 más hablan en voz baja, lagrimean y se funden en abrazos con la familia. La atmósfera es triste. Reviven un dolor añejo en esta ceremonia tan anhelada. El silencio es interrumpido por la voz de una mujer entrada en años, que en tono místico dice: "Damos gracias a Dios por habernos permitido encontrar a Dilia Lucía y a José Miguel, y por su descanso eterno ofrecemos este santo rosario…". Y todos empiezan a rezar.( Un puñado de huesos )


PARRAFO NARRATIVO
Mientras intento llevar hasta buen puerto este ejercicio de contrarreloj —el correo local corriente demora tres días en llegar, me lo ha dicho un funcionario de Adpostal—, sigo dando la batalla contra este artefacto endemoniado que me tiene los dedos negros de tinta y los nervios copados. Quién fuera como el niño que se enfrenta por primera vez con este amasijo de teclas y decir, como la hija de mi amigo Fernando Gómez Garzón: "Acabo de descubrir el mejor computador del mundo: no tiene pantalla y no necesita impresora". JAIME ANDRÉS MONSALVE B. De cómo escribí este artículo sin tecnología.soho.2007

PARRAFO CONCEPTUAL

La frontera es al mismo tiempo una ilusión y un golpe de realidad, no existe y muchas veces cuesta la vida. Porque sabidamente México es mayor que su frontera Norte y continúa por los Estados Unidos adentro. Por eso suena tan falsa la idea de línea divisoria, de borde, de “borderline”. Y al mismo tiempo la frontera con los Estados Unidos es la única frontera que definitivamente se pueda conocer. Le cuento a Rodolfo mis viajes a Praga en los años ´80, cuando la “cortina de hierro” parecía inamovible. Parecía frontera. Ahora los estadounidenses proyectan un muro, un trecho de ese muro saldrá desde El Paso. Y será un mero acto de arrogancia. Porque el muro ya existe. Y ya muchos lo atraviesan, empujados por la miseria. ”. (CRÓNICA DE CIUDAD JUÁREZ . Alfredo Fressia)
TIPOS DE PÁRRAFOS



PÁRRAFO EXPOSITIVO: (conceptual) sirven para explicar o desarrollar más ampliamente el tema que se está presentando. Estos suelen ser más extensos y abundantes, dependiendo de la complejidad del tema o del concepto que se esté explicando.

En los textos periodísticos y en los literarios se utilizan para explicar la historia, la situación, la noticia que se está presentando a los lectores.



PÁRRAFO NARRATIVO: Tienen como propósito relatar la secuencia de ciertos sucesos.

Todo lo que transcurre en un tiempo y en un espacio a algo o alguien se expresa a través de párrafos narrativos. Su propósito es que el lector-receptor comprenda una causa y un efecto; un principio y un final; un origen y un destino. A través de los párrafos narrativos, los lectores-receptores logran interpretar ciertas secuencias, la evolución de un asunto o problema, el desarrollo de un evento, las consecuencias de ciertas acciones o los resultados de la combinación de ciertas condiciones



PÁRRAFO DESCRIPTIVO: Presenta a través de las palabras la capacidad censo-motora de un ser humano. Un párrafo descriptivo potencia el uso de la palabra y presenta una imagen sensorial ante los lectores-receptores. A través de un párrafo descriptivo, un autor o autora utiliza todos sus sentidos para delinear los atributos de los objetos y sucesos percibidos. Mientras más detalle el autor o autora los sentidos utilizados en su delineamiento de lo percibido, mejor será la imagen del lector-receptor sobre lo descrito. La superioridad de un escritor o escritora reside en cuán eficientemente provoca todos nuestros sentidos para que percibamos, a través de la palabra, un objeto, un suceso, un evento, una situación.

En cualquier composición en formato de párrafo, un autor o autora puede utilizar párrafos expositivos, argumentativos, narrativos o descriptivos para el desarrollo de su tema o idea central



Tambien existen: Parrafos de introducción, transición, y de conclusión


El Párrafo


El párrafo es una unidad gráfica y de sentido. Esta dividido en dos aspectos importantes: *Párrafo Formal - *Párrafo conceptual. Conceptual. El párrafo formal se inicia generalmente con sangría y letra mayúscula y termina con punto y aparte. El párrafo conceptual contiene ideas que están enlazadas entre si, y que además, se establece una jerarquía entre ellas. Todo fundamentado en una base denominada oración central. En vista de eso, podemos definir el párrafo como una estructura lingüística que expresa el desarrollo de una idea central. Esta formado por una o varias oraciones. De estas una es denominada oración principal. Cuando la oración principal esta ubicada en el centro del párrafo, las oraciones llevan un movimiento ascendente, y todas las demás oraciones giran en torno a esta.

Para redactar un párrafo se debe de tomar en cuenta Cualidades del Párrafo Redactar es escribir claro, integro, breve y original. Por ello, al ciertas cualidades que ayudaran a la presentación clara y precisa del mensaje. Tenemos la unidad de sentido y la coherencia.

Unidad: La unidad determina el criterio de redacción de un párrafo. Todas las oraciones de un párrafo deben de estar relacionadas con la oración principal para que pueda decirse que hay unidad. Es decir que, todas las ideas que lo integran deben tratar sobre un mismo tema o asunto. La coherencia: La coherencia consiste en seguir el orden lógico de las ideas que conforman el párrafo. Es decir, todas las oraciones se suceden en un orden lógico y natural; ayudando a mantener a través de todo el párrafo, la idea principal. Elementos de Enlace: En la redacción de párrafos, la coherencia se pone de relieve utilizando elementos de enlace y de transición. Estos elementos agilizan y facilitan la expresión de las ideas. En la redacción de un párrafo se usan diferentes clases de nexos que ayudaran a presentar un mensaje claro y coherente. Estos son: proposiciones, conjunciones, pronombres relativos y adverbios.



Un párrafo o parágrafo es una unidad de discurso en texto escrito que expresa una idea o un argumento o reproduce las palabras de un hablante. Está integrada por un conjunto de oraciones que tienen cierta unidad temática o que, sin tenerla, se enuncian juntas.



El principio de un párrafo se indica con el comienzo de una nueva línea, tras un punto y aparte. Tras este punto, la nueva línea puede comenzar tras una sangría (o sangrado) o puede señalarse la separación con respecto al párrafo anterior mediante un m




Es un conjunto de oraciones que van desde una sangría hasta un punto aparte y que tratan de un tema en particular. Además están relacionadas entre sí por conectores y tiempos verbales.


Es un conjunto de oraciones o enunciados emanados de una idea central que se unen con coherencia y claridad, El párrafo inicia con Mayúscula y termina en punto.

Tipos de párrafo
Párrafos de introducción: Como su nombre lo indica, sirven para iniciar un texto o introducir al lector al tema que se tratará a continuación. Éstos se encuentran siempre al inicio de un libro, de un capítulo, artículo o apartado. Los párrafos introductorias constituyen una especie de resumen, que se presenta antes de desarrollar el tema con mayor detalle y tienen doble utilidad: Por un lado, le presentan al lector una especie de mapa conceptual, al indicarle los puntos que se tratarán a continuación y por el otro le da una idea de lo que se va a tratar en ese libro o artículo y decida si le es útil para la investigación que está realizando.


Ejemplo:
El propósito de este libro puede definirse con toda precisión muy brevemente: ayudarlo a usted lector, a dominar nuestro idioma de una manera fácil, rápida y segura.

El artículo que a continuación se presenta es un primer planteamiento para avanzar hacia una teoría didáctica. Un aspecto principal para entrar en ese camino lo constituye la necesidad de traer a la pedagogía el dilema filosófico.

Párrafos de transición: Nos sirven para dar un cambio en el tema, también sirven de puente para la continuación del texto. La palabra transición proviene del sustantivo tránsito que significa paso, pasar de una parte a otra. Estos indican que el autor va a dejar de tratar un tema, para empezar a explicar otro diferente. Te das cuenta que un párrafo es de transición, porque utiliza expresiones como las siguientes: en consecuencia, por lo tanto, no obstante, a pesar de lo anterior, además, por último, a continuación, etc.

Ejemplo:
Existen otras formas de representación más o menos semejante a los mapas conceptuales. Aludiremos brevemente a algunas de ellas. (Atkinson y Shifhio. El mapa conceptual como técnica cognitiva y su proceso de elaboración)

A continuación vamos a ver como se cumple cada uno de los cinco pasos en los ejemplos anteriores.

Párrafos conceptuales: Estos párrafos se utilizan para definir un término o concepto que se utilizará más adelante, a lo largo del capítulo, artículo o libro. Sin estas definiciones conceptuales, el lector no entendería las ideas del autor. Por eso son imprescindibles en los escritos de tipo técnico y científico. Existen algunos textos que son tan técnicos y tan complicados, que traen un capítulo especial dedicado a la definición de términos, al que llaman glosario.


Ejemplo:
La estilística consagrada a la enseñanza de un arte o una ciencia se llama didáctica. Ha de ser clara y metódica, pasando de lo elemental a lo difícil de una manera gradual. (Martín Alonso, Ciencia del lenguaje y arte del estilo)

El término radar proviene de las iniciales de las palabras inglesas radio detecting and ranking que vienen a significar radiodetección y localización. (Nueva Enciclopedia Temática)
Párrafos explicativos: Como su nombre lo indica, sirven para explicar o desarrollar más ampliamente el tema que se está presentando. Estos suelen ser más extensos y abundantes, dependiendo de la complejidad del tema o del concepto que se esté explicando.
En los textos periodísticos y en los literarios se utilizan para explicar la historia, la situación, la noticia que se está presentando a los lectores.

Ejemplo:
La historia de las bibliotecas es larga e interesante. Se remonta mucho más allá de la invención de la imprenta y de la aparición de los libros tal y como se los conoce hoy.
Hay eruditos que opinan que se puede suponer la existencia de bibliotecas desde hace unas 5,000 años, si bien la primera de que hay noticia cierta es la de Babilonia, que debió existir hace unos 2,000 años antes de Cristo.

Párrafos de conclusión: Como su nombre lo indica,, se trata de aquellos párrafos mediante los cuales el autor pretende cerrar un tema o un apartado. Estos párrafos se encontrarán al final de un libro, capítulo, artículo o apartado. Es fácil detectarlos porque empiezan con expresiones como las siguientes: en conclusión, en síntesis, de todo lo anterior podemos concluir que, por consiguiente y otras semejantes

Ejemplo:
A modo de breve conclusión, me gustaría expresar algunas reflexiones que pueden ser útiles. En primer lugar, la dinámica de clase que se crea cuando se ha adoptado esta pauta didáctica, está en sintonía con lo que diversos autores describen como fruto de sus trabajos, a saber, que el trabajo cooperativo supera en rendimiento a las modalidades de trabajo competitivo e individualizado… (Joan Rué, El trabajo cooperativo por grupos).

Es importante señalar que existen otros tipos o clases de párrafos:
De enumeración: Constituido por una lista de propiedades que describen un mismo objeto, hecho o idea.
De comparación: Indica las semejantes y diferencias entre dos o mas objetos, situaciones, ideas o personas.
De enunciado solución de un problema: Emplea la forma de plantear y resolver problemas para desarrollar un tema dado.
De causa-efecto: Presenta un acontecimiento o situación seguidos por las razones que los han causado.
Descriptivo: Presenta objetos, lugares y personas.

Que las localice en el diccionario posteriormente y anote su significado en hojas de papel bond, que serán pegadas en el salón de clase.

Un texto está compuesto por un gran número de partes, cada una de ellas de mayor complejidad. Dependiendo del tamaño o extensión del texto de que se trate, tendrá sólo algunas de estas partes o la totalidad de ellas.
Veamos cuales son estas partes, desde la más simple o sencilla, hasta la más compleja:
Las frases y las oraciones
Los párrafos
Los apartados o divisiones, con temas y subtemas. Si se trata de un libro, tendrá varios capítulos. Hay algunas obras que se presentan en varios tomos o volúmenes, es decir que requieren de varios libros para comunicar un mensaje.
Ahora, veremos los diferentes tipos de párrafos que se pueden encontrar en los textos:

Párrafos de introducción: Como su nombre lo indica, sirven para iniciar un texto o introducir al lector al tema que se tratará a continuación. Éstos se encuentran siempre al inicio de un libro, de un capítulo, artículo o apartado. Los párrafos introductorias constituyen una especie de resumen, que se presenta antes de desarrollar el tema con mayor detalle y tienen doble utilidad: Por un lado, le presentan al lector una especie de mapa conceptual, al indicarle los puntos que se tratarán a continuación y por el otro le da una idea de lo que se va a tratar en ese libro o artículo y decida si le es útil para la investigación que está realizando.

Ejemplo:
El propósito de este libro puede definirse con toda precisión muy brevemente: ayudarlo a usted lector, a dominar nuestro idioma de una manera fácil, rápida y segura.

El artículo que a continuación se presenta es un primer planteamiento para avanzar hacia una teoría didáctica. Un aspecto principal para entrar en ese camino lo constituye la necesidad de traer a la pedagogía el dilema filosófico.

Párrafos de transición: Nos sirven para dar un cambio en el tema, también sirven de puente para la continuación del texto. La palabra transición proviene del sustantivo tránsito que significa paso, pasar de una parte a otra. Estos indican que el autor va a dejar de tratar un tema, para empezar a explicar otro diferente. Te das cuenta que un párrafo es de transición, porque utiliza expresiones como las siguientes: en consecuencia, por lo tanto, no obstante, a pesar de lo anterior, además, por último, a continuación, etc.

Ejemplo:
Existen otras formas de representación más o menos semejante a los mapas conceptuales. Aludiremos brevemente a algunas de ellas. (Atkinson y Shifhio. El mapa conceptual como técnica cognitiva y su proceso de elaboración)



DIFERENTES TIPOS DE PÁRRAFO




 En un párrafo, se da información de varias maneras. P.ej. se puede describir, ejemplificar, documentar o evaluar.

 Es importante elegir un tipo de párrafo que sustente el contenido y el objetivo del texto.

8 tipos principales:

 Los informativos - el tema y los hechos son más importantes:

 resumen [referat]
 descripción [beskrivelse]
 informe [beretning]
 análisis [analyse]

 Los que influyen - el mensaje orientado al receptor:

 instrucción [instruktion]
 argumentación [argumentation]
 invitación [opfordring]

 El que evalúa - una expresión de las actitudes y sentimientos del emisor:

 evaluación [vurdering]

Elección del tipo de párrafo:


1. ¿Cuál es el objetivo del texto? ¿Debe informar, instruir, influenciar o evaluar?

1. ¿De qué tipo de texto se trata? P.ej. manual de instrucciones - circular - reseña - folleto.

1. Se debe elegir un tipo principal para el texto, y se puede usar otros secundarios más apropiados en partes del texto.



Lista de tipos de párrafo

La concepción general de los términos.
Algunos se sobreponen.

analizar: examinar y describir los elementos de un tema y la relación entre ellos.

argumentar: presentar razones con el objeto de convencer a otros de la veracidad del mensaje.

relatar [berette]: dar una información detallada del curso de una acción.

describir: presentar los datos esenciales de un objeto, una persona, un proceso, etc., sin evaluar.

charlar [causere]: presentar unas consideraciones no muy profundas, frecuentemente divertidas o sútiles [spidsfindige] de una forma muy subjetiva y sin una disposición estricta.

citar: dar una reproducción literal [ordret gengivelse] de algo que se ha dicho o escrito.

definir: dar una precisión unívoca [entydig] y una explicación del contenido de una palabra o de un concepto.

discutir: ilustrar un tema contrastando diferentes puntos de vista y argumentos.

documentar: determinar algo mediante material o datos concretos; frecuentemente tales datos o hechos sirven como argumentos o premisas de la argumentación.

ejemplificar: informar de la relación entre diferentes temas y condiciones y su influencia mutua.

interpretar: mediante un análisis determinar la concepción de una relación, p.ej. cómo se debe entender un texto.

instruir: dar una orientación de cómo hacer o usar algo.


caracterizar: destacar la característica de un tema, una relación o una persona; se parece a describir, pero generalmente sólo se destacan las características particulares.

clasificar: subdividir una serie de datos, un material, según un sistema determinado.

exponer [redegøre]: explicar una situación o el curso de unos acontecimientos incluidas las relaciones entre ellas y las causas.

referir: dar un resumen de los puntos principales de un asunto.

resumir: de una forma compacta, reproducir los puntos principales de algo que se ha dicho o escrito.

comparar: indicar semejanzas y diferencias entre dos o más temas, circunstancias, etc.

evaluar: definir su actitud al valor de algo, determinar p.ej. si es bueno o malo, feo o bonito, apto o no apto, útil o inútil.








ERRORES MAS FRECUENTES A LA HORA DE NARRAR


A la hora de narrar es común cometer errores. Aquí encontraremos algunos de los más frecuentes.


CACOFONÍAS:

Son sonidos repetidos que maltratan los oídos. Para remediar estos sonsonetes, basta releer el texto en VOZ ALTA y buscar sinónimos a las palabras con un mismo final.

USO DEL GERUNDIO:
Hay que prestar atención especial al uso del gerundio ya que, empleado con exceso, produce un ritmo pesado y lento.
-No es correcto el uso del gerundio de posterioridad, es decir, aquel que indica una acción posterior a la del verbo principal.
"El profesor salió de la clase encontrándose al director."
-Es también incorrecto el uso del gerundio cuando acompaña al complemento directo de cosas, e indica acción o cambio:
"Observé un balón girando velozmente.
-Tampoco es correcto el uso del gerundio con nombres en función de complemento indirecto o circunstancial.
"Compré flores a mi madre celebrando su santo"
-El gerundio tampoco debe emplearse:
a) Como adjetivo especificativo referido a cosas:
"Este es el orden determinando la estructura"
b) Como modelo que signifique cualidad o estado.
"Ofrezco perro sabiendo cazar"

VOCABULARIO ABSTRACTO:
Cuando se empieza a escribir, el recurso del lenguaje abstracto es casi inevitable. Sin embargo, hay que prescindir de las grandes palabras: Verdad, Libertad, Destino... En un relato están de más. No ayudan a la comprensión de la historia, no explican el trasfondo del argumento, o no lo explican, más bien, tal como debe hacerse, en que los personajes se ven envueltos.
En este mismo sentido, conviene prescindir del vocabulario psicológico: depresión, no encontraba motivaciones, era una familia tensional... De un lado se trata de eso, de palabras más o menos técnicas que no complican la emoción del lector. De otra parte, decir de un personaje que está deprimido es un resumen demasiado pálido: qué hace ese personaje, qué piensa, qué recuerda, qué intenta olvidar... todo eso es lo que el texto debe darnos, en lugar de un diagnóstico clínico.
También es un error muy común el contar las cosas en abstracto. Por ejemplo:
"Aquella mañana, Pedro se sentía equilibrado, optimista, seguro de sí mismo"
"Aquella mañana, Pedro cerró su casa con un portazo, sin preocuparse de echar la llave, y bajó las escaleras bailando claqué"
En la primera frase se le pide al lector que procese tres conceptos: equilibrio, optimismo, seguridad.
En la segunda, se le invita a que observe a un personaje, se le describe en una escena.
Todos los conceptos de la primera frase están presentes, como acciones en la segunda. Al observar lo que hace el personaje, el lector induce, además, cómo siente. La primera frase aburre. La segunda entretiene los ojos, le da quehacer a los oídos, y despierta curiosidad. La primera es sumaria y abstracta, mientras que la segunda frase es descriptiva y concreta.
Por lo tanto, conviene "ver" la historia antes de ponerse a escribirla. Cerrar los ojos y proyectar en la imaginación, escena por escena, la película que filmaríamos con ese argumento. Abordar el relato como una descripción, lo más detallada posible, de esas imágenes que han desfilado ante nosotros.
P.D.
Fijaos lo que hacéis en la vida verbal, si tenéis que decirle a vuestro cónyuge que vuestro hijo se ha portado mal, no le comentáis: este niño es malo. Le comentáis algún hecho: Esta mañana no ha querido lavarse, ni ha desayunado y me ha tirado la colada por la ventana y ha mordido al gato.

ESTILO ASERTIVO:
Al lado de este abuso de lo abstracto, es corriente que el estilo de los relatos peque de asertivo. Y a veces, sí es preciso afirmar o negar, sin más melindre ni más rodeo.
Pero en general los matices, los casi, quizás, un aire de indecisión en la voz del narrador, contribuyen en mucho a la verosimilitud de la historia. "Casi, a veces, un poco, quizá, parecía, como si fuera, ..." mejor que esos: "siempre, todo, sin duda, era..."
Si cuento la historia de un personaje bondadoso es probable que acabe relatando eso: las desdichas de una virtud a prueba de balas. Y a lo mejor, si soy hábil, consigo que cuele. Pero es difícil. Una historia así -el bueno, el malo, el tonto, el listo- se ajusta poco a nuestra experiencia. Un personaje bondadoso que tiene, en cambio, un punto débil, es mucho más creíble y de paso aviva la narración. Un relato que viene a confirmarnos lo que ya sabíamos -"X es un santo"- cae en lo monótono. Pero si partimos de "X es casi un santo" , "parece santo" ... si planteamos la historia a partir del casi, de lo que viene a poner a prueba su santidad, ya tenemos un núcleo dramático, un foco de acción y de interés.

ESTILO ENFÁTICO:
Otro fallo muy corriente es el estilo enfático. Y aunque se trata de un error con cierto pedigree -por lo común denota riqueza de vocabulario y capacidad verbal- conviene evitarlo a toda costa. Nos referimos principalmente a la exageración. Por ejemplo:
"Aquel grito le sobresaltó"
"Sus entrañas se estremecieron ante aquel alarido sobrecogedor que desgarraba sus tímpanos."
Cuando se busque algún efecto de relieve habrá que trabajar a partir del contraste. Para que el lector escuche ese grito, por ejemplo, conviene jugar, desde unas frases antes, con sonidos muy leves: el roce del visillo en una ventana, el tic-tac apagado de un reloj...

IRONÍA:
Es el recurso más firme para destacar algo, un gesto, una acción, una idea.
Algunos temas pueden requerir un tratamiento grave. Pero una nota de humor, un toque irónico, le dan vivacidad a cualquier relato. Y además apoyan su verosimilitud. Sin un contrapunto de distancia, sin esa burla entre bastidores que es la ironía, los relatos, por más que conmuevan, cargan un poco.

CONGRUENCIA DEL TEXTO:
La anáfora, la catáfora y el motivo son recursos esenciales, no hay relato sin ellos, y en general se emplean muy poco. Porque tal vez parece lógico que una historia empiece por el principio y acabe por el final. Sin embargo, en un texto artístico esa lógica no importa. En el relato, más que lo lineal, interesa lo orgánico. Y un organismo es eso, un conjunto de elementos interrelacionados.
Anáfora y catáfora son recursos sencillos. Llamamos anafóricas a todas las frases que repiten, recuerdan, aluden, pasajes anteriores de una misma historia. Son catafóricas las que anticipan, de un modo más o menos explícito, los hechos que vendrán después.
Por otro lado, y como otro recurso de primer orden, aunque más difícil de captar es el motivo. Los motivos no son conceptos que deban aparecer a lo largo del relato. No son ideas, sino cosas. Son, podríamos decir, unos cuantos objetos que situamos, estratégicamente, en el decorado de la historia.
Un ejemplo: supongamos que se trata de escribir un relato sobre un divorcio. Bien, el argumento podrá tomar cualquier rumbo, pero nosotros vamos a hacer que aparezcan, en el curso de la narración, una calle cortada, unas tijeras de podar, un puente que amenaza derrumbarse, unos días de sol a mediados de enero, un guante desparejado, un sueño interrumpido a media noche, una carta devuelta que no ha llegado a su destino, una canción cuyo final ha olvidado alguno de los personajes...
Todo esto son motivos. Cosas y acciones concretas que van reforzando la idea principal del relato.
Sin la anáfora y la catáfora, sin los motivos, el relato progresa en el vacío. Conviene construir la historia narrativa según aquella vieja consista leninista: dos pasos hacia delante, un paso hacia atrás. Hay que señalar que los motivos son importantes porque la información que proporciona el texto tiende a perderse, a disiparse, y el motivo es una alusión, una señal indirecta, un efecto de redundancia, que está recordándole constantemente al lector de qué se trata allí.

EL RELATO ARCHIPIÉLAGO:
La acción aflora en unos cuantos islotes, sin un nexo visible que los una, y es como si la historia se hubiese quedado dentro, ahogada en la intención del autor. Este fallo sólo puede abordarse con el texto delante, persiguiendo los hilos de la trama, pero obedece a un error de perspectiva que se da también entre los cantantes noveles: cuando más se escucha uno a sí mismo, cuanto mejor resuena dentro la propia voz, menos se oye desde fuera. La técnica del canto, como la del cuento, consiste en proyectar el sonido. Hay que cantar como si se estuviera sentado entre el público.
Hay que escribir desde el lugar del lector.
Muchas veces resulta difícil tomar distancia ante un texto propio, enfocar esa historia como si fuera ajena, y hacerse las preguntas que se haría el lector. Pero en esto consiste el oficio.