martes, 10 de noviembre de 2009
Queismo y dequeismo
El dequeísmo es uno de los errores gramaticales más comunes hoy en día. Pero por temor a incurrir en ella se ha creado otro peor: el queísmo ( o antidequeísmo.)
En la frase “estoy seguro de que ustedes entenderán” no se debe eliminar la preposición de.
Este es uno de los casos en que es correcta la utilización del “De que”.
Existe una fórmula sencilla para saber cuándo ocurre esto, basta con oponer en forma de pregunta la frase que se va a decir, y si la pregunta exige el de, la frase expositiva también deberá llevarla.
Aplicando la fórmula en la frase de ejemplo “Estoy seguro de que ustedes entenderán” surgen dos formas de hacer la pregunta, utilizando el "qué" y otra con el "de que":
<¿Qué estoy seguro?
<¿De qué estoy seguro?
Vemos que la primera no encaja en la pregunta, mientras que la segunda si surge natural la utilización de la preposición "de qué", luego la frase expositiva deberá construirse con el "de que"
Miremos otro ejemplo:
“Yo pienso de que no vendrá
Aplicando la fórmula, nos hacemos las preguntas
Qué pienso?
¿De qué pienso?
Es claro que la pregunta “¿De qué pienso?” no encaja, mientras que la primera ¿Qué pienso? si se lee natural, luego en ese caso no se debe utilizar el de que.
Lo mismo ocurre en las siguientes locuciones:
¿De qué me di cuenta? Me di cuenta de que…
¿De qué me alegré? Me alegré de que…
¿De qué estoy convencido? Estoy convencido de que…
¿De qué tiene idea? Tiene idea de que…
¿De qué tengo el presentimiento? Tengo el presentimiento de que…
Por el contrario, con otros verbos, que son transitivos, la pregunta no lleva el de, por lo tanto no se dice:
¿De qué pienso?
¿De qué creo?
¿De qué dije?
Sino
¿Qué pienso?
¿Qué creo?
¿Qué dije?
Y las respuestas serían:
“Pienso que”, y no “pienso de que”
“Creo que”, y no “creo de que”
“Dije que”, y no “dije de que”
Pero no siempre la preposición de y la conjunción que tienen que ser consideradas como erróneas. Todo lo contrario, no utilizarlas nos haría caer en un grave error. Algunos verbos obligan la utilización de la preposición de, por lo que su ausencia o la de cualquier otra preposición también ha de considerarse un error, denominado queísmo:
*Me alegro que hayas podido viajar.
(Debe decirse: Me alegro de que hayas podido viajar).
*Me acuerdo que siempre jugábamos en el colegio.
(Debe decirse: Me acuerdo de que siempre jugábamos en el colegio).
*Insistió que teníamos que volver.
(Debe decirse: Insistió en que teníamos que volver).
*Confío que me puedas ayudar en el traslado.
(Debe decirse: Confío en que me puedas ayudar en el traslado).
Por último, el dequeísmo también podemos encontrarlo en oraciones sustantivas que hacen la función de complemento de régimen en donde la preposición de viene a sustituir a la que rige el propio verbo:
*Confío de que esté en su casa.
(Debe decirse: Confío en que esté en su casa).
*Me fijé de que era la misma persona .
(Debe decirse: Me fijé en que era la misma persona).
*Insistió de que los visitáramos.
(Debe decirse: Insistió en que los visitáramos).
Tomado de:http://linguanauta.blogspot.com/2008/05/dequesmo-y-quesmo.html
martes, 3 de noviembre de 2009
Margerys campo: De nuevo ganadora
Margeris Campo integrante de Renata- Ibagué recibió en días pasados el Premio Departamental de narrativa Creatividad Talento y Juventud organizado por la Universidad del Tolima y la fundación CTYJ con el cuento ‘‘El tercer toro de la tarde’’. Toda nuestra alegría por esta distinción que reconoce el trabajo juicioso y continuo de nuestra compañera.Esperamos poder tener el cuento en nuestro blog.viernes, 23 de octubre de 2009
Minicuentos en el Festival de los Ocobos

El 15 de octubre algunos de los talleristas de RENATA-Ibagué presentaron sus trabajos de minicuento en la Biblioteca Darío Echandía.Esta vez contamos con la muy amable compañía del escritor Jesús Alberto Sepúlveda quien condujo la charla y la presentación de nuestros compañeros de taller.
Lanzamiento del libro: Una mujer difícil y otros relatos de Libardo Vargas Celemín

Lanzamiento del libro:Una mujer dificíl y otros relatos de Libardo Vargas Celemín
En el marco de XI Ciclo de Conferencias Ciudadanos del Mundo en Ibagué, organizado por la Vicerrectoría Académica y el Centro Cultural de la Universidad del Tolima, se presentó el martes 13 de octubre, el libro "Una mujer difícil y otros relatos" de Libardo Vargas Celemín.
La presentación estuvo a cargo de los escritores Benhur Sánches y Jorge Ladino quienes exploraron el mundo narrativo propuesto por Vargas Celemín desde una teorización contemporánea del minicuento y la minificción.
Renata-Ibagué asistió al lanzamiento de este libro para acompañar al profesor Libardo quien es cercano a nuestro taller y durante muchos años ha sido pionero de los talleres de poesía y narrativa en el Tolima.
A continuación transcribimos las palabras del escritor Carlos Orlando pardo que, en su blog, "desde el rincón santo" hace una valoración muy interesante sobre el libro de Libardo Vargas:
"Una mujer difícil y otros textos breves, me regresan como lector de Libardo Vargas a su impecable prosa rítmica, al ingenio en la selección de sus temas, al impacto por la acertada economía del lenguaje, al recurso nada fácil de sus finales sorpresivos y al paisaje del desasosiego con sus personajes mordiendo siempre la derrota. Se trata de un autor más que decoroso en medio de una región donde abunda la publicación de libros de una cuestionable calidad. Particularmente en esta obra, Libardo Vargas parece jugársela toda en la búsqueda incesante de argumentos curiosos que rayan en lo insólito de una ficción habitada de asombros. Es este el primer volumen de cuentos que históricamente en el Tolima se cubre todo del relato breve, la mini ficción, el mini cuento, el micro cuento, en fin, cuanto apelativo colocan los buscadores de nombres para bautizar una manera de narrar pequeñas pero luminosas historias. Tal género empieza a imponerse con demasiada fuerza en América Latina, un continente perezoso para leer obras de gran aliento como no ocurría en el pasado, pero que ahora, con lo refulgente de la abreviación, hacen del relámpago su luz y su morada, así no quede más allá de la sorpresa inicial sino lo radiante del instante, la mayor parte de las veces sin profundidad.Sin duda, Libardo Vargas tiene aquí con qué seguir como un escritor destacado dentro del panorama de la literatura colombiana. Pero no es gratuita su salida sino el producto de la reflexión y de un oficio asumido con verdadera responsabilidad, alejado de la improvisación y del azar. Él ha demostrado gran rigor en cuanto a la publicación de sus libros porque no conserva el afán de darlos a conocer antes de tiempo. Son cuatro volúmenes de cuentos a lo largo de veinte años dentro de un oficio literario en el que lleva ya, por lo menos, el no despreciable espacio de tres décadas. Su vocación temprana por la lectura y la escritura de textos, por la investigación y el análisis, por la mesura y la serenidad alejada de los aspavientos arribistas y de figuración, nos dejan al frente de quien asume la tarea con compromiso y con talento, hasta el punto en que el resultado de su disciplina lo tiene ya en el inventario indispensable y poco numeroso de los autores del Tolima para Colombia y América Latina. Es un escritor cuya obra no sólo ha sido seleccionada para integrar varias importantes antologías y para ser galardonado en concursos literarios, sino que abunda en su brevedad y en la acertada eficacia.El de Libardo Vargas es un libro que gusta como una muchacha bonita muy bien puesta y con la que uno puede acompañarse sin sentir cansancio. Por el contrario, como en los esplendorosos momentos del amor, el tiempo pasa sin advertirlo para dejarnos al final la grata sensación de haber estado convenientemente acompañados. Y eso que no son pocos los malos minutos por historias que debido a su trama nos indignan y nos alborotan la conciencia. Lo bueno, en conclusión, es que al leer tanto libro indeseable por lo mal escritos y de los que abundan por el entorno, aquí nos encontramos con un narrador de altos quilates.Sus temas aluden a una época actual en donde tienen su espacio los equívocos médicos, la nostalgia por la esquina del barrio, el humor y la ironía como un componente escaso en nuestra literatura. Qué no decir de los sarcasmos y las parodias, de los ribetes poéticos en algunas historias, de los bancos o de los edictos, de los avisos clasificados o la globalización, de los currículos o de las amantes de fin de semana, de los diarios íntimos o las llamadas por celular, de las oficinistas y las anoréxicas, de los perdones y de los olvidos, del espacio público, de la moda y de las estadísticas, de las cifras oficiales o de la retórica, de la farsa de la vida social con su maquillaje continuo de hipocresía, en fin, un universo maravilloso que remata con textos para especialistas al ficcionalizar obras, escritores y personajes literarios con un fino y bien manejado simulacro. Sin decepción alguna y en la seguridad de disfrutarlo, bien vale la pena acercarse a las páginas con que Libardo Vargas regala con su oficio a los lectores colombianos, luego de varios años de silencio calculado. "
Tomado de :http://desderinconsanto.blogspot.com/2009/10/la-mujer-dificil-de-libardo-vargas.html
martes, 20 de octubre de 2009
Ganadores del concurso de Poesía Festival de los Ocobos: RENATA -Ibagué
El viernes 16 de Octubre a las ocho de la noche en la Biblioteca Darío Echandía se llevó a cabo la premiación del primer concurso de Poesía Festival de los Ocobos. Fue, y es, una gran alegría que Margenis Campo Peñaloza ocupara el primer lugar y que le siguieran Alfonso Durán y Carlos Rojas. Los tres son talleristas de RENATA-Ibagué y esperamos organizar un pequeño recital para conocer sos trabajos poéticos al que, desde ya, invitamos a todos.miércoles, 14 de octubre de 2009
TEORIAS Y CONSEJOS PARA CUENTISTAS ILUSIONADOS
http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1248
“No debería haber una sola palabra en toda la composición cuya tendencia, directa o indirecta, no se aplicara al designio preestablecido”. Edgar Allan Poe, “Hawthorne y la teoría del efecto en el cuento”.
“Al planear un cuento uno tiende a pensar primero sobre su marco: de una multitud de protagonistas y personajes secundarios uno elige sólo a una persona —esposa o esposo—; lo pone sobre el lienzo y lo pinta solo. Haciéndolo sobresalir, mientras distribuye a los otros sobre el lienzo como centavitos sueltos, y el resultado es algo así como el firmamento: una gran luna rodeada de muchas estrellas pequeñas”. Chejov, “Cartas sobre el cuento”.
“No debes dar al lector ninguna oportunidad de recuperarse: tienes que mantenerlo siempre en suspenso... Las obras largas y detalladas tienen sus propios fines particulares, que por supuesto requieren de la ejecución más cuidadosa... Pero en los cuentos es mejor no decir suficiente que decir demasiado, porque... porque... No sé por qué”. Chejov, “Cartas sobre el cuento”.
“La teoría del iceberg de Hemingway es la primera síntesis de ese proceso de transformación: lo más importante nunca se cuenta. La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión”. Ricardo Piglia, “Tesis sobre el cuento”.
“El desenlace en la narrativa, el efecto buscado en todas las demás composiciones, debería haber sido considerado y arreglado de manera definitiva antes de escribir la primera palabra; y ni una palabra debería entonces escribirse que no tendiera —o formara parte de una oración tendiente— hacia el desarrollo del desenlace o al fortalecimiento del efecto”. Edgar Allan Poe, “Sobre la trama, el desenlace y el efecto”.
“Esa técnica no implica, como se piensa con frecuencia, el final sorprendente. Lo fundamental en ella es mantener vivo el interés del lector y por tanto sostener sin caídas la tensión, la fuerza interior con que el suceso va produciéndose. El final sorprendente no es una condición imprescindible en el buen cuento... Un final sorprendente impuesto a la fuerza destruye otras buenas condiciones en un cuento. Ahora bien, el cuento debe tener su final natural, como debe tener su principio”. Juan Bosch, “Apuntes sobre el arte de escribir cuentos”.
“Los detalles son también la clave. Dios nos libre de los lugares comunes. Primero que nada, evita describir el estado interior del héroe; tienes que tratar de que se aclare a partir de sus acciones... El centro de gravedad debe estar en dos personas: él y ella”. Chejov, “Cartas sobre el cuento”
“Para describir una banda de cuatreros en 700 líneas yo tengo que pensar y hablar todo el tiempo como ellos, sentir con sus sentimientos; de otro modo, si permito que se introduzca mi subjetividad, la imagen se desdibujará y el cuento no será ya tan compacto como todo cuento debe ser”. Chejov, “Cartas sobre el cuento”.
“El comienzo de mis cuentos es siempre tan prometedor y parece como si fuera el comienzo de una novela, la mitad es apretujada y tímida, y el final es como un esbozo breve, como fuegos artificiales”. Chejov, “Cartas...”.
“No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo”. Horacio Quiroga, “Decálogo del perfecto cuentista”.
“El consejo es sano pero no infalible, hay estilos que descansan en gran parte sobre los adjetivos. El adjetivo imprevisto y contradictorio de Borges; el adjetivo casi siempre más fuerte que el sustantivo de la obra de Mallea; el adjetivo humilde y exacto de Maupassant y el que ayuda en Poe a la obra del terror”. Sylvina Bullrich, “Refutación del ‘Decálogo del perfecto cuentista’ ”.
“El escritor no necesita de juegos ni de trucos para hacer sentir cosas a sus lectores. Aun a riesgo de parecer trivial, el escritor debe evitar el bostezo, el espanto de sus lectores”. Raymond Carver, “Escribir un cuento”.
“Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden ver o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios”. Horacio Quiroga, “El decálogo del perfecto cuentista”.
“Un escritor argentino, muy amigo del boxeo, me decía que en ese combate que se entabla entre un texto apasionante y su lector, la novela gana por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knockout. Es cierto, en la medida en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases”. Julio Cortázar, “Algunos aspectos del cuento”.
“La novela es como un veneno lento y el cuento como un navajazo”. Marina Mayoral.
“La novela se desarrolla en el papel, y por lo tanto en el tiempo de lectura, sin otros límites que el agotamiento de la materia novelada; por su lado, el cuento parte de la noción de límite, y en primer término de límite físico”. Julio Cortázar, “Algunos aspectos del cuento”.
“Un cuento es una acción dramática completa, y en los buenos cuentos los personajes se muestran por medio de la acción, y la acción es controlada por medio de los personajes. Y como consecuencia de toda la experiencia presentada al lector se deriva el significado de la historia... En la escritura de ficción, salvo en muy contadas ocasiones, el trabajo no consiste en decir cosas, sino en mostrarlas. Un buen cuento no puede ser reducido, sólo puede ser expandido. Un cuento es bueno cuando ustedes pueden seguir viendo más y más cosas en él, y cuando, pese a todo, sigue escapándose de uno”. Flannery O’Connor, “El arte del cuento”.
lunes, 5 de octubre de 2009
LA GENTE DE RENATA-IBAGUÉ EN EL FESTIVAL DE LOS OCOBOS
Como ya es costumbre el Taller RENATA-Ibagué acompañará al Festival de los Ocobos en sus actividades literarias, culturales y poéticas. El día jueves 15 de Octubre algunos de los participantes del taller estarán leyendo sus minicuentos y microrelatos en la Biblioteca Darío Echandía a las diez de la mañana. Igualmente tendremos un taller para profesores en el que trabajaremos sobre animación a la lectura y la escritura creativa. De este modo tendremos espacio para compartir con la ciudad el resultado de casi un año de trabajo.