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viernes, 23 de octubre de 2009

Lanzamiento del libro: Una mujer difícil y otros relatos de Libardo Vargas Celemín



Lanzamiento del libro:Una mujer dificíl y otros relatos de Libardo Vargas Celemín

En el marco de XI Ciclo de Conferencias Ciudadanos del Mundo en Ibagué, organizado por la Vicerrectoría Académica y el Centro Cultural de la Universidad del Tolima, se presentó el martes 13 de octubre, el libro "Una mujer difícil y otros relatos" de Libardo Vargas Celemín.

La presentación estuvo a cargo de los escritores Benhur Sánches y Jorge Ladino quienes exploraron el mundo narrativo propuesto por Vargas Celemín desde una teorización contemporánea del minicuento y la minificción.

Renata-Ibagué asistió al lanzamiento de este libro para acompañar al profesor Libardo quien es cercano a nuestro taller y durante muchos años ha sido pionero de los talleres de poesía y narrativa en el Tolima.

A continuación transcribimos las palabras del escritor Carlos Orlando pardo que, en su blog, "desde el rincón santo" hace una valoración muy interesante sobre el libro de Libardo Vargas:

"Una mujer difícil y otros textos breves, me regresan como lector de Libardo Vargas a su impecable prosa rítmica, al ingenio en la selección de sus temas, al impacto por la acertada economía del lenguaje, al recurso nada fácil de sus finales sorpresivos y al paisaje del desasosiego con sus personajes mordiendo siempre la derrota. Se trata de un autor más que decoroso en medio de una región donde abunda la publicación de libros de una cuestionable calidad. Particularmente en esta obra, Libardo Vargas parece jugársela toda en la búsqueda incesante de argumentos curiosos que rayan en lo insólito de una ficción habitada de asombros. Es este el primer volumen de cuentos que históricamente en el Tolima se cubre todo del relato breve, la mini ficción, el mini cuento, el micro cuento, en fin, cuanto apelativo colocan los buscadores de nombres para bautizar una manera de narrar pequeñas pero luminosas historias. Tal género empieza a imponerse con demasiada fuerza en América Latina, un continente perezoso para leer obras de gran aliento como no ocurría en el pasado, pero que ahora, con lo refulgente de la abreviación, hacen del relámpago su luz y su morada, así no quede más allá de la sorpresa inicial sino lo radiante del instante, la mayor parte de las veces sin profundidad.Sin duda, Libardo Vargas tiene aquí con qué seguir como un escritor destacado dentro del panorama de la literatura colombiana. Pero no es gratuita su salida sino el producto de la reflexión y de un oficio asumido con verdadera responsabilidad, alejado de la improvisación y del azar. Él ha demostrado gran rigor en cuanto a la publicación de sus libros porque no conserva el afán de darlos a conocer antes de tiempo. Son cuatro volúmenes de cuentos a lo largo de veinte años dentro de un oficio literario en el que lleva ya, por lo menos, el no despreciable espacio de tres décadas. Su vocación temprana por la lectura y la escritura de textos, por la investigación y el análisis, por la mesura y la serenidad alejada de los aspavientos arribistas y de figuración, nos dejan al frente de quien asume la tarea con compromiso y con talento, hasta el punto en que el resultado de su disciplina lo tiene ya en el inventario indispensable y poco numeroso de los autores del Tolima para Colombia y América Latina. Es un escritor cuya obra no sólo ha sido seleccionada para integrar varias importantes antologías y para ser galardonado en concursos literarios, sino que abunda en su brevedad y en la acertada eficacia.El de Libardo Vargas es un libro que gusta como una muchacha bonita muy bien puesta y con la que uno puede acompañarse sin sentir cansancio. Por el contrario, como en los esplendorosos momentos del amor, el tiempo pasa sin advertirlo para dejarnos al final la grata sensación de haber estado convenientemente acompañados. Y eso que no son pocos los malos minutos por historias que debido a su trama nos indignan y nos alborotan la conciencia. Lo bueno, en conclusión, es que al leer tanto libro indeseable por lo mal escritos y de los que abundan por el entorno, aquí nos encontramos con un narrador de altos quilates.Sus temas aluden a una época actual en donde tienen su espacio los equívocos médicos, la nostalgia por la esquina del barrio, el humor y la ironía como un componente escaso en nuestra literatura. Qué no decir de los sarcasmos y las parodias, de los ribetes poéticos en algunas historias, de los bancos o de los edictos, de los avisos clasificados o la globalización, de los currículos o de las amantes de fin de semana, de los diarios íntimos o las llamadas por celular, de las oficinistas y las anoréxicas, de los perdones y de los olvidos, del espacio público, de la moda y de las estadísticas, de las cifras oficiales o de la retórica, de la farsa de la vida social con su maquillaje continuo de hipocresía, en fin, un universo maravilloso que remata con textos para especialistas al ficcionalizar obras, escritores y personajes literarios con un fino y bien manejado simulacro. Sin decepción alguna y en la seguridad de disfrutarlo, bien vale la pena acercarse a las páginas con que Libardo Vargas regala con su oficio a los lectores colombianos, luego de varios años de silencio calculado. "

Tomado de :http://desderinconsanto.blogspot.com/2009/10/la-mujer-dificil-de-libardo-vargas.html

martes, 20 de octubre de 2009

Ganadores del concurso de Poesía Festival de los Ocobos: RENATA -Ibagué

El viernes 16 de Octubre a las ocho de la noche en la Biblioteca Darío Echandía se llevó a cabo la premiación del primer concurso de Poesía Festival de los Ocobos. Fue, y es, una gran alegría que Margenis Campo Peñaloza ocupara el primer lugar y que le siguieran Alfonso Durán y Carlos Rojas. Los tres son talleristas de RENATA-Ibagué y esperamos organizar un pequeño recital para conocer sos trabajos poéticos al que, desde ya, invitamos a todos.

miércoles, 14 de octubre de 2009

TEORIAS Y CONSEJOS PARA CUENTISTAS ILUSIONADOS

Teorias y consejos para cuentistas ilusionados


http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1248


A propósito de los cuentos, decidimos acompañar el tema con un breve paseo por las teorías y consejos que sobre el género han formulado sus propios practicantes. Sobra decir que las reglas artísticas son para dominarlas y luego, de ser necesario, descartarlas.

“No debería haber una sola palabra en toda la composición cuya tendencia, directa o indirecta, no se aplicara al designio preestablecido”. Edgar Allan Poe, “Hawthorne y la teoría del efecto en el cuento”.

“Al planear un cuento uno tiende a pensar primero sobre su marco: de una multitud de protagonistas y personajes secundarios uno elige sólo a una persona —esposa o esposo—; lo pone sobre el lienzo y lo pinta solo. Haciéndolo sobresalir, mientras distribuye a los otros sobre el lienzo como centavitos sueltos, y el resultado es algo así como el firmamento: una gran luna rodeada de muchas estrellas pequeñas”. Chejov, “Cartas sobre el cuento”.

“No debes dar al lector ninguna oportunidad de recuperarse: tienes que mantenerlo siempre en suspenso... Las obras largas y detalladas tienen sus propios fines particulares, que por supuesto requieren de la ejecución más cuidadosa... Pero en los cuentos es mejor no decir suficiente que decir demasiado, porque... porque... No sé por qué”. Chejov, “Cartas sobre el cuento”.

“La teoría del iceberg de Heming­way es la primera síntesis de ese proceso de transformación: lo más importante nunca se cuenta. La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión”. Ricardo Piglia, “Tesis sobre el cuento”.

“El desenlace en la narrativa, el efecto buscado en todas las demás composiciones, debería haber sido considerado y arreglado de manera definitiva antes de escribir la primera palabra; y ni una palabra debería entonces escribirse que no tendiera —o formara parte de una oración tendiente— hacia el desarrollo del desenlace o al fortalecimiento del efecto”. Edgar Allan Poe, “Sobre la trama, el desenlace y el efecto”.

“Esa técnica no implica, como se piensa con frecuencia, el final sorprendente. Lo fundamental en ella es mantener vivo el interés del lector y por tanto sostener sin caídas la tensión, la fuerza interior con que el suceso va produciéndose. El final sorprendente no es una condición imprescindible en el buen cuento... Un final sorprendente impuesto a la fuerza destruye otras buenas condiciones en un cuento. Ahora bien, el cuento debe tener su final natural, como debe tener su principio”. Juan Bosch, “Apuntes sobre el arte de escribir cuentos”.

“Los detalles son también la clave. Dios nos libre de los lugares comunes. Primero que nada, evita describir el estado interior del héroe; tienes que tratar de que se aclare a partir de sus acciones... El centro de gravedad debe estar en dos personas: él y ella”. Chejov, “Cartas sobre el cuento”

“Para describir una banda de cuatreros en 700 líneas yo tengo que pensar y hablar todo el tiempo como ellos, sentir con sus sentimientos; de otro modo, si permito que se introduzca mi subjetividad, la imagen se desdibujará y el cuento no será ya tan compacto como todo cuento debe ser”. Chejov, “Cartas sobre el cuento”.

“El comienzo de mis cuentos es siempre tan prometedor y parece como si fuera el comienzo de una novela, la mitad es apretujada y tímida, y el final es como un esbozo breve, como fuegos artificiales”. Chejov, “Cartas...”.

“No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo”. Ho­ra­cio Quiroga, “Decálogo del perfecto cuentista”.

“El consejo es sano pero no infalible, hay estilos que descansan en gran parte sobre los adjetivos. El adjetivo imprevisto y contradictorio de Borges; el adjetivo casi siempre más fuerte que el sustantivo de la obra de Mallea; el adjetivo humilde y exacto de Maupassant y el que ayuda en Poe a la obra del terror”. Sylvina Bullrich, “Refutación del ‘Decálogo del perfecto cuentista’ ”.

“El escritor no necesita de juegos ni de trucos para hacer sentir cosas a sus lectores. Aun a riesgo de parecer trivial, el escritor debe evitar el bostezo, el espanto de sus lectores”. Raymond Carver, “Escribir un cuento”.

“Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden ver o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios”. Horacio Quiroga, “El decálogo del perfecto cuentista”.

“Un escritor argentino, muy amigo del boxeo, me decía que en ese combate que se entabla entre un texto apasionante y su lector, la novela gana por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knockout. Es cierto, en la medida en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases”. Julio Cortázar, “Algunos aspectos del cuento”.

“La novela es como un veneno lento y el cuento como un navajazo”. Marina Mayoral.

“La novela se desarrolla en el papel, y por lo tanto en el tiempo de lectura, sin otros límites que el agotamiento de la materia novelada; por su lado, el cuento parte de la noción de límite, y en primer término de límite físico”. Julio Cortázar, “Algunos aspectos del cuento”.

“Un cuento es una acción dramática completa, y en los buenos cuentos los personajes se muestran por medio de la acción, y la acción es controlada por medio de los personajes. Y como consecuencia de toda la experiencia presentada al lector se deriva el significado de la historia... En la escritura de ficción, salvo en muy contadas ocasiones, el trabajo no consiste en decir cosas, sino en mostrarlas. Un buen cuento no puede ser reducido, sólo puede ser expandido. Un cuento es bueno cuando ustedes pueden seguir viendo más y más cosas en él, y cuando, pese a todo, sigue escapándose de uno”. Flannery O’Connor, “El arte del cuento”.

lunes, 5 de octubre de 2009

LA GENTE DE RENATA-IBAGUÉ EN EL FESTIVAL DE LOS OCOBOS

Como ya es costumbre el Taller RENATA-Ibagué acompañará al Festival de los Ocobos en sus actividades literarias, culturales y poéticas. El día jueves 15 de Octubre algunos de los participantes del taller estarán leyendo sus minicuentos y microrelatos en la Biblioteca Darío Echandía a las diez de la mañana. Igualmente tendremos un taller para profesores en el que trabajaremos sobre animación a la lectura y la escritura creativa. De este modo tendremos espacio para compartir con la ciudad el resultado de casi un año de trabajo.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Efraim Medina

MI ESTUPIDEZ Y LA AJENA (2)
El poema es un cifra aproximada, una posibilidad abierta para los cojos del alma. Cualquiera puede escribir un poema porque cualquier cosa escrita podría ser un poema. Imaginen a un escualido hombrecito abatido que escribe en una hoja de cuaderno frases del estilo: La estrella azul escupe fuego en tu memoria/ el tiempo se detiene en un horizonte de árboles rojos/ y la ciudad se refleja en el asfalto... Después se pone un viejo abrigo, dobla la hoja y se la mete en el bolsillo y sentado en la barra de un sucio bar observa el vacío y piensa: Soy un poeta, soy mejor que el vacío. Debo escribir más sobre la estrella azul y los árboles rojos. Soy un genio, debo caerle a aquella nena, publicar un libro y salir a venderlo con ella. Debo fumar marihuana y comer hongos y publicar mi obra maestra que titularé La estrella azul entre los árboles rojos. Y mientras piensa el escualido hombrecito bebe vino con sabor a cartón hasta que las estrellas azules y los árboles rojos empiezan a girar en su mente. Quince días después, acompañado de una escualida chica, recorre las calles vendiendo su libro. Cada veinte pasos el poeta grita desesperado el título de su libro. En una esquina dos hombres les salen al paso ríendo.-Tienes razón, hermano-dice el más bajo-. Esos rojos son una manada de troncos.-Já-replica el otro-. Si los rojos andan mal tu "gallina azul" está en la física mierda.El poeta y su chica se miran sorprendidos. Ella ofrece los libros, pero los hombres se niegan a aceptarlos.-No cariño-dice el más bajo-, odio los libros tanto como a Santa Fe.-Son poemas-replica la chica ofendida.-¡Son poemas!-repiten con sorna los dos hombres y estallan en carcajadas.El poeta agarra a su chica por el brazo y la obliga a seguirlo. Mientras se alejan la chica le dice al poeta que tal vez aquel título no era el apropiado para su libro y éste piensa que quizá el mundo no está preparado aún para entender sus poemas. Al final de la tarde se sientan en la banca de un parque sin haber logrado vender el primer ejemplar de aquella obra maestra. La chica empieza a dudar de la genialidad del poeta y le pide explicarle el significado de sus poemas. El poeta se cabrea y le dice que los poemas no pueden explicarse, que son un tipo de conocimiento superior. Discuten y el poeta piensa que una chica tan insensible no es digna de acompañarlo en su aventura poética.*Santa Fe y Millonarios (conocido entre sus detractores como "la gallina azul") son dos precarios equipos de fútbol colombianos que usan camisetas rojas y azules respectivamente.
DE EFRAIM MEDINA
tomado de:http://entradalibre.org/index.php?module=pagemaster&PAGE_user_op=view_page&PAGE_id=89

viernes, 11 de septiembre de 2009

Decálogo de Thomas Pynchon

El decálogo de Thomas Pynchon

Escrito por: Jesús Ortega el 23 Oct 2008 -


Hay escritores que detestan ejercer de escritores. Creen que la obra literaria se explica por sí misma, que todo lo que tienen que decir está contenido en sus novelas o en sus poemas, y rechazan entrevistas, premios, homenajes y cualquiera de las sevicias que impone la vida literaria. Desdeñan venderse a sí mismos como peponas de feria, el arduo self-marketing, la laboriosa producción de la propia presencia que forma parte enojosa e inevitable del oficio de escritor y que a menudo exige más tiempo, energía y determinación que la construcción de la obra artística.
Si hay escritores que no escriben (los bartlebys), también hay escritores que sólo escriben; no se hacen fotografías, no opinan en la prensa, no acuden a universidades de verano, no presentan libros de otros, no forman parte de jurados ni comités ni academias. Los grados de este rechazo van desde el huraño y misántropo (Rafael Sánchez Ferlosio) al misterioso (Maurice Blanchot) o al tímido (Julien Gracq).
Este rechazo a ejercer de personaje público tiene ejemplos extremadamente coherentes y espectaculares (hay quien los llama "patológicos"): Cormac McCarthy, J. D. Salinger, Thomas Pynchon.
De Pynchon no se conoce ninguna fotografía en los últimos cuarenta años. Sus editores no le han visto nunca la cara, y si le han dado premios ha mandado a falsos pynchon a recogerlos. Dicen que vive en Long Island y que está casado con una agente literaria de Nueva York. Que adora México. Pynchon se ha convertido en un pesonaje de culto, y el misterio que lo envuelve da lugar constantemente a numerosos bulos y rumores.
Marketing paradójico: cuanto más ocultas tu presencia más expectación creas en torno a ella.
En el prólogo a su libro de cuentos Un lento aprendizaje, Pynchon desgrana algunas reflexiones sobre el arte de escribir a propósito de estos cuentos de juventud que el Pynchon maduro cree cargados de defectos; una suerte de breve y lúcida poética que condenso en forma de decálogo:
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Decálogo de Pynchon
1. Es erróneo comenzar con un tema, símbolo u otro agente unificador abstracto, y luego intentar que los personajes y acontecimientos se le adapten a la fuerza.
2. Sé demasiado conceptual, demasiado listo y remoto y tus personajes se morirán en la página.
3. Me guiaba por el lema "hazlo literario": un mal consejo.
4. Sin algún anclaje en la realidad humana, lo más probable es que uno se quede sólo con otro ejercicio de aprendiz.
5. Es una mala manera de escribir un relato: empezar con una acuñación termodinámica, los datos de una guía, y solo entonces intentar el desarrollo del argumento y los personajes. Esto es entenderlo todo al revés.
6. Entonces era joven, y me interesaba más confiar al papel una variedad de abusos, como el de escribir en un estilo recargado... Lo que puede ocurrir cuando uno emplea demasiado tiempo y energía sólo en las palabras.
7. Escribir sobre lo que se conoce. El problema es que en la juventud creemos saberlo todo, o mejor, desconocemos el alcance y estructura de nuestra ignorancia. Familiaricémonos con nuestra ignorancia, para no tener que echar a perder un buen relato.
8. Los aprendices, en todos los campos y épocas, desean ansiosamente ser viajeros.
9. El aprendizaje avanza continuamente.
10. Ya has practicado bastante. ¡Ahora escribe!
Tomado de: http://lacomunidad.elpais.com/jesusortega/2008/10/23/el-decalogo-thomas-pynchon

(THOMAS PYNCHON, Un lento aprendizaje, Barcelona, Tusquets, 1992. Traducción de Jordi Fibla)
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El escritor argentino Rodrigo Fresán tiene un magnífico artículo sobre Pynchon en el suplemento de libros del diario Página 12:
http://www.pagina12.com.ar/2000/suple/libros/00-09/00-09-03/nota.htm

sábado, 5 de septiembre de 2009

Semillero de Nuevos escritores

Semillero de nuevos escritores
Por los talleres de la Red Nacional de Escritura Creativa (Renata) han pasado 1.400 colombianos.
Tomado del tiempo.com/sep 04 de 2009
Carlos Restrepo.

Armada de morral y gorra, como cualquier primípara colegiala, doña Bernardita Trujillo, ama de casa de Medellín, decidió ingresar hace cuatro años a la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa (Renata) del Ministerio de Cultura. Hoy, a los 84, está orgullosa de publicar Los días tostados, su primer libro de poemas.

Holguer Cruz Bueno, docente de profesión y asistente a otro de estos talleres en Bucaramanga, se convirtió en un best seller en su pueblo, Piedecuesta (Santander). Luego de que su cuento Granadillas y flores amarillas fuera escogido para una antología de la Red, la Alcaldía de la población le ayudó a promoverlo y fue tal el éxito que alcanzó los 90 ejemplares vendidos.

"Renata es un apoyo fundamental para quienes estamos trabajando la literatura en las regiones", comenta Holguer, quien también es gestor cultural y replica su experiencia a través de un taller literario que fundó en la región.

Doña Bernardita y Holguer son dos de los más de 1.400 colombianos que han pasado por estos talleres de escritura creativa, desde el 2006. En la actualidad, este programa ha diseñado 43 talleres en 27 departamentos del país.

"Renata busca reflejar la diversidad étnica, cultural y geográfica del país. Allí se construyen las buenas bases del oficio de ser escritor", explica Melba Escobar, coordinadora del área de literatura del Ministerio de Cultura.

La funcionaria destaca que además de permitir la democratización de las artes para que "todo el mundo tenga derecho a tener una formación en el campo creativo", estos talleres han sido también un semillero de nuevos escritores que están surgiendo en las regiones y hasta laboratorios de paz.

Es el caso de una señora de Medellín que llegó a los talleres cuando decidió seguir el rastro de los ratos libres de su hijo médico, y así entender por qué lo habían asesinado. O el de un soldado herido, en Florencia (Caquetá), cuyo encuentro con la escritura fue una terapia definitiva en su proceso de recuperación.

"En general, mucha víctimas del conflicto han buscado refugio en estos talleres porque la escritura les ha servido para encontrarse en el mundo", destaca el escritor Nahum Montt, coordinador nacional del programa.

Montt cuenta que por Renata han pasado todo tipo de personas: amas de casa de todos los estratos, vendedores de películas piratas, mecánicos, estudiantes universitarios, desempleados, pensionados, presos, indígenas, dramaturgos, diseñadores, publicistas y hasta escritores que ya han publicado algún libro.

"Esto permite que la gente, a través de la literatura, mire hacia adentro, pero también encuentre que tiene muchas más historias en común con su compañero de lo que hubiera imaginado. Es como entrar a un mundo en donde la gente empieza a quitarse las máscaras", agrega Escobar.

Para cubrir la gran demanda de aspirantes, Renata trabaja en tres grandes programas: 'Palabras mayores' (para mayores de 65 años), 'Libertad bajo palabra' (en 10 cárceles del país) y 'Oralitura' (recuperación de la memoria de los pueblos indígenas).

"La apuesta de Renata es a largo plazo. Esperamos que muchos de los participantes terminen convirtiéndose en gestores literarios en sus regiones", dice Escobar, quien destaca que una de las metas, en los próximos dos años, es llegar a los cinco departamentos que faltan: Arauca, Amazonas, Vichada, Putumayo y Guainía.

¿Sobre qué escriben los colombianos?

El escritor Nahum Montt destaca lo interesante que ha sido descubrir las temáticas sobre las que escriben los colombianos, que están determinadas por el género del autor, su profesión o la influencia de la zona en donde viven.

"Todavía persiste esa creencia que estamos saltando del realismo mágico a lo urbano, o que estamos con tendencias hacia la literatura sicarial. Acá hemos logrado comprobar, a través del trabajo que ha realizado Renata, que tenemos una gran diversidad temática", explica Montt.

Aunque la impronta de la violencia es permanente, los tratamientos y manejos que se le da al tema son diversos. Los participantes exploran géneros que pasan por lo fantástico, lo histórico y lo romántico (al estilo Corín Tellado).

Montt agrega que mientras en La Guajira se trabaja el lenguaje de una manera musical, por su misma idiosincrasia y las imágenes que manejan, en Barranquilla se destacan más los relatos sobre lo cotidiano, con mayor preponderancia del cuento, a partir del trasfondo histórico migrante de esa ciudad. En Cereté (Córdoba), por ejemplo, se trabaja más la poesía.

Eso confrontado con los relatos que se hacen en los Llanos Orientales, que han tenido una marcada influencia del conflicto en los últimos años. "Un participante de San José del Guaviare escribió un relato titulado Las botas de Lucho, que cuenta la historia de una señora que se levanta en la mañana, limpia unas botas y las pone a secar. Y dice: 'esas son las botas de Lucho'. Allí se encierra toda la problemática que hay detrás", cuenta Montt.

Explica que, según el perfil del autor, las temáticas también adquieren ritmos diferentes. "Los pensionados escriben de una manera mucho más lenta, no se dejan presionar por el director del taller y sus relatos suelen estar cargados de reflexiones. Los adultos mayores en este país serían grandes editorialistas".

En cambio los jóvenes escriben relatos más veloces sobre temas urbanos y de rumba. Por su parte, las mujeres son un tanto más moralistas, agrega el coordinador. Las que se encuentran entre los 40 y 50 años, se concentran más en la lucha feminista y en los dramas románticos.